¿DEBO FINANCIAR UN NEGOCIO O INVERTIR MI PROPIO CAPITAL?

Este es un tema que siempre despierta debate entre emprendedores, porque toca dos sensibilidades muy distintas:
por un lado, la psicológica, ese miedo natural a endeudarse; y por otro, la financiera, que no entiende de emociones sino de números y rentabilidades.
Muchos emprendedores sienten rechazo a pedir un crédito. Les genera inquietud la idea de “deberle” algo al banco. Sin embargo, una cosa es lo que sentimos… y otra lo que dicen las matemáticas del mundo real: hay veces en que es más inteligente financiarse que poner todo tu propio dinero. Entender la diferencia entre emoción y lógica financiera es fundamental para tomar buenas decisiones empresariales.
Quiero empezar con una afirmación que puede sonar provocadora, pero que responde a la realidad de cualquier empresa:
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