«MIENTRAS TODOS HUÍAN, OTROS SE HACÍAN MILLONARIOS. Y HOY LA HISTORIA SE REPITE.»

En 1848, durante la fiebre del oro en California, miles de personas abandonaron sus trabajos, sus casas y sus ciudades para viajar hacia el Oeste de Estados Unidos buscando hacerse ricos.
Uno de los hombres que mejor entendió lo que estaba ocurriendo fue Samuel Brannan, empresario, periodista y pionero estadounidense considerado el primer millonario de la fiebre del oro de California. Lo curioso es que no se hizo rico buscando oro, sino vendiendo herramientas, terrenos y suministros a los buscadores. Había entendido algo esencial: en un momento de tendencia y dinámica colectiva, la oportunidad y el valor económico no siempre está en el recurso… sino en la infraestructura que lo rodea y lo alimenta.
La historia cuenta que Brannan recorría las calles de San Francisco gritando: “¡Oro! ¡Oro en el río American!”
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